FUNGICIDAS

De nuestro Catálogo

SEDRIC 4X Fungicida y bactericida orgánico, a base de saponinas esteroidales
MULTIBAC Fungicida orgánico a base de extractos de
BACTIVA NP Biofungicida, previene la pudrición de las raíces por hongos patógenos
FRACTAL Bactericida-fungicida orgánico a base de extracto de semillas de cítricos
SERENADE Fungicida y bactericida de Bacillus subtilis (cepa QST 713)

Fungicidas

Los fungicidas son sustancias tóxicas que se emplean para impedir el crecimiento o eliminar los hongos y mohos perjudiciales para las plantas, los animales o el hombre. Todo fungicida, por más eficaz que sea, si se utiliza en exceso puede causar daños fisiológicos a la planta.

Como todo producto químico, debe ser utilizado con precaución para evitar cualquier daño a la salud humana, a los animales y al medio ambiente.

Se aplican mediante rociado, pulverizado, por revestimiento, o por fumigación de locales. Para tratamientos de otros materiales como madera, papel, cuero...se aplican mediante impregnación o tinción. Otra forma de administrarse, es a modo de medicamentos (ingeridos o aplicados), en tratamiento de enfermedades humanas o animales.

La mayoría de los fungicidas de uso agrícola se fumigan o espolvorean sobre las semillas, hojas o frutas para impedir la propagación de la roya, el tizón, los mohos, o el mildiu (enfermedades de las plantas).

Existen tres enfermedades graves causadas por hongos que hoy pueden ser combatidas por medio de fungicidas, son la roya del trigo, el tizón del maíz y la enfermedad de la patata, que causó la hambruna de la década de 1840 en Irlanda.

Los fungicidas se pueden clasificar según su modo de acción, su composición y su campo de aplicación.

Tipos de fungicidas según su modo de acción

Fungicidas protectores: también llamados de contacto, se aplican antes de que lleguen las esporas de los hongos. Actúan solamente en la superficie de la planta donde el fungicida ha sido depositado y evitan que los esporangios germinen y penetren las células. Por ello se recomienda cubrir la mayor parte de la planta con este tipo de productos.

Fungicidas erradicadores: también llamados sistémicos o sistemáticos, se aplican para el tratamiento de la planta ya enferma por hongos. Son absorbidos a través del follaje o de las raíces y se movilizan por toda la planta. Otros productos sistémicos, conocidos como fungicidas translaminares tienen la capacidad de moverse del lado superior de la hoja al inferior, pero no de hoja a hoja. Los fungicidas sistémicos afectan varias etapas de la vida del hongo.

Tipos de fungicidas según su campo de aplicación

Uso en revestimientos de semillas.
Uso para desinfección del suelo.
Para aplicación sobre las plantas.

Los fungicidas de hoy, mucho más variados, se emplean de un modo más selectivo, para combatir hongos específicos en plantas específicas. Otros fungicidas de uso común son los compuestos orgánicos de mercurio (de alta y preocupante toxicidad en las plantas y el hombre), resultan eficaces en el tratamiento de las semillas antes de la siembra, y los ditiocarbamatos, compuestos que contienen azufre y se aplican en una gran variedad de cultivos, árboles y plantas ornamentales.

Saponinas

Son compuestos que poseen una estructura compleja, son glucósidos que determinan en gran parte el sabor amargo de algunas semillas como la soya cruda y la quinua sin desaponificar; tienen un amplio rango de actividades biológicas y efectos benéficos, tales como su acción antimicótica, antiviral, anticáncer, antitrombótica, diurética, antinflamatoria y molusquicida. Igualmente, se conoce que por hidrólisis de las saponinas se obtienen las sapogeninas esteroidales, de gran interés para la industria farmacéutica por ser precursores en la síntesis de hormonas y corticoides.

Tratamientos biológicos

Para explicar este tipo de tratamientos incluímos este texto de Kevin Keith de Harris Morgan, que explica en de una manera simple una de las tecnologías mas completas y complejas para el tratamiento de los hongod. Cuando llegas a una nueva ciudad, no sabes donde comprar comida, como tomar un autobús o cuales son las colonias peligrosas. Para resumir, estás en desventaja con las personas que ya viven ahí y están establecidos en esa ciudad.

Microbios Buenos vs. Microbios Malos

Cuando pones un fungicida biológico (microbio) sobre una semilla, y la siembras, es como una persona mudándose a una ciudad nueva; los microbios introducidos están en desventaja. Establecer una población nueva de microbios en el suelo es difícil. Los microbios ya establecidos ocupan el espacio donde está la comida, y están establecidos porque son microbios adaptados a vivir y sobrevivir en estas condiciones en particular.

Poblaciones de microbios en el suelo

Hay muchos microbios en el suelo, la mayoría no dañan ni ayudan a las plantas. Sin embargo, existen algunos microbios que son directamente benéficos para las plantas promoviendo su crecimiento o poniendo a su disposición los nutrimentos. También hay unos cuantos que pueden provocar enfermedades, esos llamamos “microbios malos”.

Y hay los microbios que luchan contra los microbios que causan enfermedades. A éstos los llamamos los “microbios buenos”.

Muchos científicos buscaron y encontraron “microbios buenos” para uso potencial como fungicidas biológicos. Estos “microbios buenos” pueden ser purificados y colocados sobre las semillas. Es como si quisiéramos que estos microbios se establecieran en el suelo para prevenir los “microbios malos” de causar enfermedades a las plantas. Es mucho preguntar a un microbio.

La idea es de introducir “microbios buenos” en el suelo para que protejan a las plantas. Estos microbios tienen que tener algo de ventaja para competir con microbios ya establecidos en el suelo, y así hacer que aumenten las probabilidades de que el “microbio bueno” proteja a la planta de los “microbios malos”.

Dos maneras de que gane el “microbio bueno” sobre el “microbio malo”

Antagonismo

Científicos que desarrollan tratamientos biológicos para semillas buscan “microbios buenos” que sean antagonistas de los “microbios malos”. Algunos de los “buenos” pueden segregar substancias que impiden el crecimiento o matan a los “microbios malos”. La foto muestra bacterias en le centro con hongos creciendo alrededor. Las bacterias segregan una sustancia que impide a los hongos crecer cerca de los “buenos microbios” del centro. Establecer este “microbio bueno” sobre las raíces de las plantas podría permitir tener una zona de protección contra enfermedades.

Exclusión de sitio

Otra estrategia es encontrar un “microbio bueno” que crece con excepcional rapidez y que pueda ocupar físicamente la mayoría de los espacios donde hay comida sobre la semilla y las raíces. Si puede ocupar esos espacios ricos en nutrimentos antes que los “microbios malos” lleguen, eso prevendría la infección, y limitaría las enfermedades de las plantas.